1.- La autogestión ante la violencia en
ambientes escolares
Si bien es cierto que el sistema educativo
mexicano es bastante complejo por las características particulares de nuestro
país y la historia que nos antecede en cuanto a políticas educativas, también
es cierto que existe la consciencia clara de “la educación” como medio de
transformación y progreso en la mayoría de la población.
Es por ello
que la autogestión parece un camino viable, debido a la existencia de un
malestar generalizado, existente en la normatividad, en la ejecución y en la
vida diaria. La opción de pensar en términos de autogestión como forma de
organización brinda nuevas perspectivas ante la labor educativa, como lo hace
en tantos otros espacios en los que con bastante esfuerzo ha logrado
consolidarse como estrategia exitosa.
La
autogestión, como tal, nos dota de una estrategia distinta para pensar la
política. En palabras de Lefebvre (2009) la autogestión nace y renace del
corazón de una sociedad contradictoria que tiende en varias acciones hacia la
integración global y cohesividad altamente estructurada. Se refiere entonces a
la apropiación de la necesidad, del fenómeno, de su desarrollo y por tanto, sus
consecuencias. El autor enfatiza que puede ser a la vez proceso y fin.
En un nivel inmediato, la
autogestión permite la satisfacción de la necesidad, considerando esta como
proceso, sin embargo, estas pequeñas configuraciones en ocasiones ilegítimas y
paralelas a las acciones estatales o legitimizadas crean un espacio que se
conforma en el “hueco” que queda entre el estado y el individuo.
Ese espacio justamente es el que señala Sassen
(2006) como un espacio analítico, no sólo por la visión lineal de encontrarse
en el centro de las dos categorías, sino, porque contiene en sí mismo una
configuración particular, enfatizada principalmente por la toma de consciencia
de quienes participan en ella.
Es cierto que la visión de la autogestión
permite considerar la posibilidad de resistencia, que convierte en actores
activos a quienes convenientemente fueron posicionados como pasivos. Esta mera
posibilidad de libertad, de tomar decisiones y poder llevarlas a acabo consigue
el nombre de autogestión. Implica un movimiento coordinado, ya sea deliberado o
intuitivo, pero siempre en conjunto. Esta forma de analizar la posibilidad de
libertad social cuando se siente la opresión en un grupo toma el nombre y
significado mencionado.
En la perspectiva de la
autogestión como fin, se habla de que no sólo conduce al objetivo de su
creación inmediata, sino que pudiera evolucionar como elemento de una
estrategia política que demuestra la no indefensión de las comunidades; siendo
así como trasciende los intereses del grupo y se proyecta hacia el beneficio de
los otros, que pudieran encontrarse en situaciones similares pero con menos
posibilidades de emanciparse e incluso
como ejemplo de otras formas de organización.
En su texto, Lefebre habla de
varios aspectos necesarios para que una proceso autogestivo logre
desarrollarse, entre ellos, enfatiza la toma de consciencia de manera tal que
el ambiente sea el propicio para la unificación en la toma de decisiones. A su
vez menciona la relevancia de personajes claves en puestos específicos. También
hace referencias a la paradoja que implica el proceso mismo, incluso llegando a
un junto de contradicción, sin por ello demeritar el proceso.
Al contemplar esta visión de
las organizaciones sociales obliga a preguntarse, ¿hasta dónde llega la
autogestión? y ¿qué posibilidades tiene ante un sistema fuertemente
estructurado?, en realidad responder de forma inmediata a tales cuestiones no
toma tanta relevancia como el proceso mismo, que se desarrolla a la par que se
descubren nuevas opciones.
1.1 La educación secundaria y la violencia en
las aulas.
La violencia no es un tema nuevo o reciente,
data de tiempos inmemorables en donde la fuerza física doblegaba voluntades y
se obtenían beneficios a partir del dolor ajeno. Pues bien, el término aún
implica muchas de las características mencionadas, sin embargo las formas de
violencia se han ampliado de tal modo que no es posible dar un concepto que realmente
abarque lo que la violencia significa en la actualidad. Se han hechos intentos
por delimitar su forma de estudio, los mayores logros permiten clasificar la
forma de violencia a la que se hace referencia, sin embrago resulta evidente
que el término violencia supera el lenguaje mismo.
En las escuelas secundarias,
la violencia resulta ser un componente común, las personas no se asombran de su
existencia llegando al grado en que lo toman como una característica propia del
ambiente escolar y la adolescencia, sin embrago, ¿es realmente necesario un
ambiente escolar violento?, ¿es inevitable?,
y en ausencia de soluciones, ¿debemos seguirlo permitiendo?
Acertadamente un docente de
secundaria menciona durante las entrevistas, cómo la secundaria se había convertido
en el “laboratorio experimental de violencia”, en donde de forma casi
experimental se comprometían todo tipo de componentes favorables a la creación
de un espacio violento y se observaba la variedad de acciones que surgían en
ella. Es difícil no comprender lo que el docente señala cuando se analiza este
fenómeno, los factores que facilitan la creación y reproducción de la violencia
en el contexto escolar son muchos.
En la reproducción, Bourdieu
se propone sentar las bases de una teoría de la violencia simbólica, acerca de cómo
el orden social se mantiene principalmente mediante la imposición de un orden
mental, el mismo orden inculcado por las instituciones educativas. Por tanto,
la escuela es el lugar por excelencia de la reproducción de estas
desigualdades, entre clases dominantes y clases dominadas mediante la acción
pedagógica que es: “objetivamente una violencia simbólica en cuanto imposición
por un poder arbitrario de un arbitrario cultural”. (Bourdieu, Passeron. 1981)
La tesis central del libro
afirma que la escuela contribuye a la reproducción social, a legitimar mediante
la certificación escolar (los diplomas) una jerarquía social preexistente. Lo
que muestra Bourdieu es que el modelo francés de educación púbica universal,
lejos de realizar el proyecto republicano de una reducción de las desiguldades
mediante el acceso a la educación, se limita en realidad a reproducir la estructura
del capital cultural.
De manera que, por ejemplo, la
clasificación escolar es un acto de ordenación, en el doble sentido de la
palabra, pues la pertenencia a una institución específica resulta una marca
permanente, que si bien legitima la dominación para quienes
pertenecen a instituciones prestigiadas, también legitima la dominación para
quienes pertenecen a instituciones de poco prestigio, o peor aún,
desacreditadas.
Lo que permite la violencia simbólica
es que los dominantes puedan reproducir sus estatus sin la necesidad de la
coerción física. La violencia simbólica funda de esta forma, su legitimidad con
el desconocimiento de quienes la sufren y terminan siendo cómplices de su
eficacia. Escondiendo las relaciones de
fuerza y de la conflictividad social, es como se posibilita la reproducción.
La sociología de Bourdieu se
preocupa por develar esa violencia simbólica, considerando el cambio social
sólo como el resultado de una lucha que pasa por una toma de conciencia
respecto a todas las formas de dominación. Esa lucha, se trata de una
acción que busca hacer o deshacer los
grupos y las acciones colectivas para transformar el mundo social. La lucha de
clases aparece para cambiar las categorías de percepción del mundo, lo que
Bourdieu llama lucha de clasificaciones.
No es de sorprenderse entonces, que los
jóvenes se violenten mutuamente, que los docentes violenten a sus alumnos… ni
siquiera que los alumnos violenten a sus docentes, al menos en la realidad,
quien conoce los espacios educativos de la ciudad, del país. Aunque en la
teoría parece un poco más sorpresivo.
Tal vez algunas personas se
inmuten de conocer las fuertes historias de violencia que suceden dentro de las
aulas, en las que, por ejemplo, la vida
de los docentes es amenazada por estudiantes descontentos ya sea por el trato o
la calificación. Sin embargo, al poner el caso en una perspectiva más amplia se
concluye sin mucha dificultad que “siempre sucede”, que es a consecuencia de
que los maestros “no son buenos” y que esas son “travesuras de muchachos”.
Lo realmente interesantes es
descubrir que si bien existe un perfil específico que favorece el posicionamiento
como objetivo del acoso tanto en alumnos como en docentes, éste no es
determinante y que además esta forma de abordarlo invisibiliza el fenómeno al
limitarlo a cuestiones de personalidad pues la problemática rebasa el aula, la
escuela y la comunidad. En todo el mundo son más frecuentes, o al menos más
comentados los casos en los que los docentes sufren acoso por parte de sus
alumnos.
Sin embrago, poco se ha hecho
al respecto, lo que existe es algo de bibliografía acerca de violencia escolar
que se detiene en mencionar las agresiones al docente como una variante más de
las formas que la problemática sostiene. También existen algunas investigaciones
en diversos países y sólo un párrafo en investigaciones oficiales del estado mexicano
en donde se asegura que uno de cada dos docentes en educación básica afirma
haber sido violentado en los dos últimos años, señalando como principal agresor
los estudiantes. Aun así resulta difícil hablar del tema, los maestros se
avergüenzan de los sucesos, los estudiantes temen represalias y la institución
prefiere ignorar el problema. En la mayoría de estos casos, se señala al
docente como el responsable de que el evento hubiese sucedido.
Lamentablemente, a pesar de
que existen posiciones claras de opresión y un claro desinterés del estado por hacerse
cargo, no existe aún la toma de consciencia del problema como tal. No existen
actores preocupados e interesados en lugares estratégicos con la intención de
modificar el sistema, no existen las condiciones apropiadas para que un
movimiento tenga eco.
A diferencia de nuestra problemática
nacional, en otros países se están tomando cartas en el asunto. En España, por
ejemplo, el sindicato de trabajadores en la docencia ha establecido una línea
de ayuda para docentes en donde se les escucha y apoya tomando las medidas
necesarias para la resolución de su conflicto. Ofrecen ayuda médica,
psicológica, así como asesoría jurídica. La problemática fue detectada, entre
otras cosas, por el alto número de maestros que solicitan permisos (lapsos de
inactividad por un semestre o año escolar) por baja médica. La revisión de los
expedientes mostró un gran número de docentes con altos niveles de estrés, ansiedad y enfermedades que implican
manifestaciones físicas de estos signos. El sindicato de docentes en España se
ha mantenido y ha colaborado a la creación de políticas públicas que protegen
la profesión docente, las bajas médicas por malestares psicológicos es un
aspecto que bien habla de la toma de consciencia a cerca de la misión de los
docentes y las dificultades de su trabajo. No es de extrañarse que haya surgido
este movimiento autogestivo que atiende las necesidades de los servidores
públicos, a su vez, están realizando una campaña de conscientización desde hace
algunos años. No podría garantizar que la problemática ha disminuido, pero se
ha creado un espacio que día a día se conforma con mayor claridad a donde los
docentes pueden acudir para ser escuchados y protegidos.
Profesores de colegios de la comunidad de Madrid, serán considerados autoridad pública.
Campaña en apoyo a los profesores en España
Así mismo, en Estados Unidos
de América, se está realizando una
campaña similar por parte de la APA, (American Psychologycal Association),
hablan incluso de una crisis nacional y sus acciones se dirigen a educar a los
agentes escolares en el tema. Podría decirse que resulta de un problema preocupante
para la asociación aunque no surge directamente de los oprimidos. Es posible
que por las características en cuanto a los objetivos y las formas de trabajo,
los esfuerzos de la APA sean de una índole no del todo autogestiva, sino,
estructural. Si bien, se enfocan en realizar proyectos e implementar programas
para evitar las formas de convivencia violentas, no parecieran surgir de los
propios docentes. O bien, estas figuras posicionadas en lugares estratégicos
lograron el objetivo de otros tantos.
APA - Understanding and Preventing Violence Directed Against Teachers
Hasta ahora el análisis se ha desarrollado en torno a las ideas que del fenómeno se desprenden, sin embargo, resulta necesario un acercamiento a las acciones de la cotidianidad. ¿En dónde pueden observarse procesos autogestivos en relación a la violencia escolar existente?
Hasta ahora el análisis se ha desarrollado en torno a las ideas que del fenómeno se desprenden, sin embargo, resulta necesario un acercamiento a las acciones de la cotidianidad. ¿En dónde pueden observarse procesos autogestivos en relación a la violencia escolar existente?
Dentro de la investigación
existen casos interesantes en donde por ejemplo, un grupo escolar se vuelve muy
unido tras tener una confrontación fuerte con los docentes y directivos. Todos
colaboran en caso de que deban reparar algún daño, se apoyan y se solidarizan
con los otros, convencen a los docentes de permitirles trabajar con música, se
convierten en el grupo “tranquilo” a pesar de causar conflictos en varias ocasiones. Parece interesante y muy
llamativo como es que un grupo de adolescentes se organiza para mantener un
ambiente sano dentro de su grupo.
Según menciona su concejal,
cuando hay dificultades entre dos chicos del grupo les piden que lo hablen y lo
reflexionen, “si hay un malentendido, se resuelve”. No han tenido más
dificultades con los docentes, incluso narran que, por parte de dirección, le
pidieron a un chico que pagara los daños causados por colgar mochilas de los
ventiladores, pues debido a esto fueron dañados y le amenazaron de no
permitirle el ingreso al ciclo escolar hasta que no lo pagara, el grupo reunió
y entregó la cantidad total al director al inicio del año, aunque seis meses
después los ventiladores no han sido remplazados.
Resulta extraordinaria la
forma de organización que ha conseguido este pequeño grupo sin la intromisión
de los adultos o de las autoridades. Es probable que se percataran de la
incertidumbre existente en ese espacio escolar y decidieran actuar por sí mismos
para lograr una unidad grupal más allá del objetivo académico que los reúne en
ese espacio. ¿Es esto autogestión?, es muy posible.
El grupo es pequeño y el
lapso limitado, sin embrago este caso ejemplifica sin duda la capacidad de
libertad que una comunidad puede alcanzar, al organizarse y perseguir objetivos
que para ellos son más importantes, independientemente de los objetivos
impuestos para ese grupo.
Lamentablemente, nada puedo
decir de los docentes violentados. En su mayoría niegan la existencia de
violencia o en su defecto, demeritan su relevancia. En cambio, señalan las
deficiencias de los otros como la causa del problema, dejando en claro que no
existe identidad de grupo. Por tanto, no parecen percatarse de las necesidades
del otro o de una necesidad en común. Nada que hacer en un espacio en donde no
existe un problema. La mera sugerencia provoca la reacción negativa, la evasión
del tema y la respuesta exagerada de sus propios conocimientos y habilidades.
Es posible que existan
instituciones educativas en las que los docentes gocen de mejores relaciones
entre compañeros de trabajo; el estudio de caso en el que se centra la presente investigación, no es así.
Referencias:
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Bourdieu, P., Passeron, J. C., Melendres, J., & Subirats, M. (1981). La reproducción: elementos para una
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Bourdieu,
P. y Passeron JC (2003). Los
Herederos: los estudiantes y la cultura. Buenos Aires: Siglo XXI editores.
Galindo,
Jorge. (2008) Entre la necesidad y la contingencia. Barcelona. Anthropos.
Lefebvre, H.
(2009). State, space, world:
Selected essays. U of Minnesota Press.
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authority, rights: From medieval to global assemblages (Vol. 7). Princeton, NJ: Princeton
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Sen, Amartya. “Development as Freedom.”, p.
19 New York, Knopf; and Oxford and Delhi: Oxford University Press. 1999. [Traducción de
Rabasco, E. y Thoaria, L. (2000) Desarrollo y libertad. Barcelona, Planeta.]