sábado, 10 de mayo de 2014



Autogestión comunitaria y la Romería a Talpa de Allende

Sobre la Autogestión Comunitaria

Entendemos al Autogestión como un proceso que orienta la capacidad de los individuos y grupos para generar espacios de acción organizada hacia la consolidación de una colectividad autogestiva. La autogestión, se convierte así, en el fin último que se persigue a través de la capacitación (Formal/no formal) 

Los medios para desarrollarla, se traducen en el desarrollo de saberes y habilidades concretas en torno a temáticas específicas, que responden a necesidades sentidas por el grupo y problemáticas percibidas en su entorno. 


En este proceso, la capacidad de organización y participación lograda en el grupo se convierte en el principal indicador del momento logrado en el proceso de Autogestión. De esta forma, partimos de tres momentos constitutivos del proceso de Autogestión:
 
         La Gestión: entendida como el punto de partida para establecer un plan de acción con la finalidad de lograr un objetivo resolver problemas. En esta etapa, el grupo identifica sus problemáticas así como también los recursos con los que cuenta. La gestión en su dimensión práctica exige mediar, alcanzar consensos y coordinar objetivos e intereses de la comunidad

         La Co Gestión: en este momento, el grupo logra acuerdos con el propósito de lograr una coordinación con las OSCs o con dependencias  gubernamentales que les permitirá sacar adelante sus proyectos y mantener de manera sustantiva el apoyo que estas le puedan proporcionar.

         La Autogestión: en este momento las acciones del grupo se transforma en una modalidad de cooperación colectiva de largo plazo, orientada a integrar un proyecto de cambio social. 

En síntesis, la propuesta de formación integra en su perspectiva conceptual la vinculación de los momentos del proceso autogestivo y el desarrollo de habilidades de organización y participación social asociadas a cada uno de esos momentos, dentro de un proceso formativo-educativo formal que se complementa mutuamente con la educación informal que se desarrolla implícitamente en la relación promotor-agente local. 

La autogestión comunitaria es una herramienta eficaz probada que exalta la utilización de los mejores valores del individuo y de los grupos, situándolos en mejor posición para enfrentar y resolver sus problemas comunes.

Confirma lo anterior un estudio del Instituto de Estudios Sociales de La Haya, que compara las comunidades con proyectos de autogestión comunitaria y comunidades que han tenido experiencia en este campo. Luego de medir estrictamente aspectos de organización, comunicación, equidad de género, cobertura de servicios, incremento de ingresos, mejoramiento de la infraestructura, inserción en el mercado y participación en proyectos productivos, demostró que las comunidades con proyectos de autogestión comunitaria avanzan mejor y más rápido en su desarrollo que las otras comunidades que no cuentan con este mecanismo de desarrollo. 


Entendemos como autogestión todas las opciones de auto organización social y comunitaria donde la comunidad misma, ya sea sindical, cooperativa, campesina, de mujeres, jubilados, marginados y de cualquier otro sector social oprimido en nuestra sociedad, tome en sus propias manos la tarea de resolver sus necesidades. Para ello se tienen una serie de principios prácticos que encierran el funcionamiento básico de una sociedad autogestionaria: 1. Democracia Directa 2. Acción Directa 3. Apoyo Mutuo 4. Extensión 5. Formación.

Peregrinación y Gestión

El acto de peregrinar es un complejo intercambio entre la gente y la divinidad,  los rituales que se ejecutan para lograr lo que Van Gennep llama  las tres etapas: separación, liminalidad y reagregación.  en la cual asegura que se gesta una desilusión de jerarquías y límites de la estructura social  y una fructífera experiencia de prosocialidad  denominada communitas, sin la cual  los peregrinos no podrían realizar el viaje al lugar sagrado. (Barfield et.al, 2007)

El Estado de Derecho imperante en México, ha mantenido en tención la relación entre el Gobierno y la Iglesia, pese a esta incomoda relación, el estado Mexicano regula el actuar de las iglesias en términos jurídicos, aunque su influencia en manifestaciones masivas de fe como las peregrinaciones es limitada a prestar precarios servicios de atención de primeros auxilios. 

En este sentido, el Estado ha desaprovechado la posibilidad de propiciar servicios asistenciales de calidad a los peregrinos,  la ausencia de investigaciones serias, ha limitado el poder beneficiar a las localidades de paso de la derrama económica del peregrinaje al no implementar programas y proyectos que aprovechen  la relación que por siglos han manifestado los peregrinos con la sierra occidental.

La Informalidad y la Peregrinación.

La palanca, la mordida, la charola, el chayote, son parte del léxico que utilizamos los mexicanos para referirnos al concepto de gestión, podemos decir que es una anti-gestión, en el sentido que si bien se cumple el principio de vinculación entre los actores institucionales y la ciudadanía, no contiene un sentido pro-social. Para reforzar nuestra premisa retomamos a Velasco y Arellano en su comentario de sobre la definición de gestión social tomado de  la Cátedra UNESCO del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente: 

 […]Entendemos por gestión social, el proceso completo de acciones y toma de decisiones que hay que recorrer, desde el abordaje de un problema, su estudio y comprensión, hasta el diseño y operación de propuestas en la realidad. Proceso que implica un aprendizaje conjunto y continuo para los grupos sociales, que les permite incidir en los procesos de la toma de decisiones dentro de la dimensión política. Es por esta razón que, el adjetivo social califica a la gestión. Aclaramos con esto, que nuestro concepto de gestión no se limita a la gestión administrativa (Velasco, 2006 pp. 3).

En este sentido podemos ver que un fenómeno social como la peregrinación se ha desarrollado de manera independiente al estado, pero también con el respaldo institucional de la iglesia. El laicismo mal aplicado por parte del gobierno ha propiciado una relación neurótica en la cual los funcionarios se asumen semi-independientes de la iglesia, pero en la práctica se hacen de la vista gorda  ante ella y participan abiertamente de su organización.

La anti-gestión se hace presente cuando la alta jerarquía católica evidencia condescendencia hacia las familias más poderosas, como el muy sonado caso de la anulación papal del sus respectivos matrimonios de Vicente y Martha Fox y su pronta aprobación para poderse casar. Podemos apreciar que para que se pueda dar la gestión existe un elemento vital: el poder, o mejor dicho el ejercicio del poder. Como lo explica Moran: 

[…] detrás de las propuestas políticas y de la interpretación doctrinaria de las escrituras o de los intereses de la nación se encuentra oposiciones de clase, divisiones de poder, contradicciones en el interior de las relaciones de las distintas capas eclesiásticas (Moran, 1990 pp.128)

En este sentido realizamos una serie de las preguntas: ¿un acto de fe (como la peregrinación) es un consiente ejercicio de poder?  Supondríamos que el escenario de la vida social es la peregrinación, lo que está en juego no es la subjetividad de las ofrendas de los peregrinos, sino la capacidad de consumo de los mismos,  nos dicen que es un actor empoderado, pero al mismo tiempo acotado por la institución, por lo cual no ejercerá su poder de gestionar, porque en esencia el peregrinaje tiene un elemento (expiar las culpas) el sacrificio físico es indispensable para documentar la devoción, sino te cansas, sino sufres ¿Cómo podrás demostrar que resististe? ¿Cómo lograr la gracia de la virgen?  ¿Cómo evidenciar  su fuerza protectora, sino concluyes el viaje?

 En este sentido, la estructura de las rutas del peregrino debes ser lo suficientemente  funcionales y dignas para proteger la integridad del peregrino y lo suficientemente austera para evitar ayuda superflua. Si tomamos en cuenta que las mandas de peregrinos lo realizaban tanto hombres y mujeres sanos como enfermos, adultos mayores, niños; en el consiente ejercicio de su fe.

No es contradictorio pensar que el peregrino tiene el derecho de exigir que la penitencia sea más segura. Si un peregrino muere en el intento de llegar a Talpa ¿qué reacción tiene la Iglesia?  ¿Qué ocurre con el caudal de dinero que dejan los peregrinos a la iglesia? ¿En que se invierte? ¿Cómo debe ser la relación del Estado Mexicano hacia la Iglesia? y por ultimo de quien es la responsabilidad institucional de preservar la integridad de los peregrinos ¿de la iglesia o el Estado?


En esta discusión aparece otro actor “el comerciante” que si bien es condenado en las santas escrituras, en realidad es quien ha construido la mayoría de los servicios desde alimentación, salud, trasporte, hospedaje. En este particular caso nos referiremos a los microcomerciantes, esos que no son sujetos de crédito por parte de los bancos, pero al mismo tiempo son clientes de los programas asistenciales,  a todo un ejército de personas que brinda un sin nuero de servicios y que viven al margen de la ley, pero al cobijo de su fe.  

Estas personas son artesanos que desde la informalidad generan una actividad de corte industrial,[1]   son  precisamente en este espectro de actividades de tipo informal-artesanal, donde los habitantes de la sierra,  en la intimidad y en la seguridad de su vivienda montan un pequeño taller con familiares, a los cuales por lo regular no les devengan sueldo alguno, o en su defecto, les pagan de manera indirecta enseñándoles el oficio. 

De esa forma, se genera una actividad microempresarial significativa, que no por llamarle pomposamente “empresarial” signifique el acceso irrestricto a toda la gama de satisfactores necesarios de una aceptable calidad de vida, sino que es ésta actividad la que les permite sobrevivir y generar el único ingreso económico que por lo general perciben.

La ausencia del Estado

Otra ilusión recorre muchas mentalidades y prácticas (por cierto también las nuestras, y por eso la planteamos críticamente). La ilusión técnica o el tecnicismo, la idea de que todo lo que nos planteemos puede resolverse en el hacer sin reflexionar sobre este hacer, en el cómo sin darse tiempo para pensar en el/los por qué de ese hacer.

La participación es tener la capacidad de decidir, controlar, ejecutar y evaluar los procesos y sus proyectos… si no es así, estaremos hablando de participación reactiva pero nunca sustantiva…..tiene que ser pro-activa y para esto necesitamos generar las condiciones de una cultura de la participación que se base en la educación para la participación y aquí se encuentra la relación con la educación, pues ¿cómo se va a generar participación si no nos educamos para ello?, ¿si venimos de una larga y lamentable cultura de autoritarismo y no participación?

la esencia de la interfaz social, la confrontación de las visiones y es el momento determinante para la formación de un proyecto negociado y legitimado tanto por el pueblo como por el grupo interventor. Lo importante es lograr un consenso, el consenso nos puede generar un gran con acuerdo que permita operativizar la manera en cómo se trabajara en la localidad.

En el paso número cinco reconoce la complejidad del proceso de intervención, por una parte no es solamente un proceso planificado y rígido o una emergencia a partir de las coyunturas sociales de las localidades, la intervención implica construir indicadores de desempeño reflexivos y permanentes.

Análisis Focalizado.

Rescatamoscomo elemento fundamental la planeación estratégica, con el fin de construir horizontes o como diría Carlos Núñez planear nuestros sueños. Sin embargo la realidad en su complejidad, es cambiante, interdependiente y caótica, y pese a lo bien construida de nuestra planeación.

Más que la flexibilidad el equipo de trabajo debe desarrollar la capacidad reflexiva, de observación, en este sentido la propuesta de Edgar Moran sobre el pensamiento complejo en donde rescata la noción de riesgo del proceso, se puede planificar al corto plazo, de hecho podemos evaluar los resultado, pero el impacto a largo plazo no lo podemos predecir. 

Moran rescata la noción de riesgo, el hecho de que logremos hacer conciente que el riesgo implica una apuesta hacia la trasformación. Debemos hacer conciencia de las emergencias y contradicciones contemplarlas en nuestro camino.

Pero también desarrollar la creatividad, el ocio, el rescate de los saberes locales. Moran dice que se debe privilegiar tanto la prudencia y la audacia, algo que aparentemente es contradictorio pero sin duda es un área de oportunidad, el asumir el riesgo es desarrollar habilidades, olfatear el peligro y desarrollar una estrategia.

Recato el elemento de influencia del apartado dos, asumir riesgos de manera individual podría pensarse como suicidio, rescato la idea del escritor argentino Germán Oesterheld autor de la historieta El Eternauta …El Eternauta el protagonismo siempre recae en un grupo de personas, más grande o más pequeño, conformando un «héroe en grupo» al que considera más valioso que el clásico héroe individual que triunfa sin ayuda de otros…   No necesitamos héroes, cristos, o mártires, necesitamos conciencia de las necesidades de cambio.


[1] Entiéndase por industria a la aplicación de trabajo humano a la transformación de materias primas hasta hacerlas útiles para la satisfacción de necesidades.