martes, 18 de marzo de 2014

LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA Y LA PARTICIPACIÓN SOCIAL PODERES Y SECTORES DE INFLUENCIA A PARTIR DE LA MIRADA DE BUTCHER Y RICHARD

LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA Y  LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
PODERES Y SECTORES DE INFLUENCIA
A PARTIR DE LA MIRADA DE BUTCHER Y RICHARD


LOS PODERES DE INFLUENCIA PARA LA PARTICIPACIÓN SOCIAL

Derivado de la lectura de Jacqueline Butcher García-Colín, La Importancia de la Participación Social; me vienen a la mente distintas reflexiones y a modo de resulta, trato de esquematizar las dichosas iluminaciones.
1.      Por años, se ha sostenido la importancia y la influencia de los medios de comunicación en la construcción de la democracia en nuestro país.

La construcción de ciudadanía con relación a la comunicación de masas y los elementos que aportan como nutrimento de las diferentes concepciones de la vida política de los individuos; su influencia y el nivel de penetración ha llevado a consolidar en nuestra democracia en su particular estilo mexicano, a los medios informativos como “el cuarto poder”. Esto es, los medios informativos son considerados como el non plus ultra en nuestro sistema político, dado que se han auto calificado como los portadores de la “verdad” señalando y sentenciando en medida de lo posible y siempre, abanderando el supuesto interés de los ciudadanos; velando por la procuración de una justicia muy a su modo (mediática).

La construcción de la ciudadanía a partir de lo expuesto, obedece evidentemente al acomodamiento de los intereses de los triángulos de hierro; por lo tanto la construcción de ciudadanía se encuentra constreñida a cierto tipo de adoctrinamiento post moderno, guiado y aleccionado; pero desde luego, cuenta con el aval del ciudadano promedio por ciertas deficiencias.

2.      La participación ciudadana, evidentemente queda reducida a un discurso mediático manipulador. Sin embargo, Butcher insiste en afirmar que la participación social se sujeta a una organización activa de los individuos a modo de organizaciones civiles (a modo culminativo), donde en definitiva, la construcción de ciudadanía le viene fundamentada por los valores que le aporta la familia al individuo: el cooperativismo, la condescendencia, etc.

Luego, la participación social es un resultado de un acomodamiento de valores forjados en el más íntimo de los círculos de interacción del individuo: la familia.

La familia por tanto, es un elemento preponderante a considerar en un sistema de ingeniería social.

3.      La transformación social a partir de la colaboración de los individuos colectivizados debe ser forjada en un primer nivel por  la institución familiar; para ello preciso es, focalizar y reconsiderar la importancia institucional de este núcleo, como se adelantaba.


LOS SECTORES DE INFLUENCIA PARA LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
De acuerdo a Analiese Richard, la participación ciudadana encontró en nuestro país una modificación sustancial a partir de tres momentos históricos:
1.      Tlatelolco, 1968
2.      La entrada en vigor del tratado de libre comercio y
3.      La alternancia en la administración federal.
Estos momentos históricos han llevado a que en nuestro país se consolide un sector importante de influencia en el desarrollo social, como son los organismos no gubernamentales; aunque es importante considerar la ética del paradigma neoliberal y los organismos internacionales al promover la integración de los menos favorecidos al sistema, esto con el objeto de que a través del desarrollo filantrópico se legitime un modelo de gobierno liberal, otorgando una apertura a la participación ciudadana.
Ni todo es malo, ni todo es bueno, pues los roles que juegan los organismos no gubernamentales producen los cambios que se esperan del sistema; son como infiere Richard, máquinas para crear ciudadanos participativos “integrados al desarrollo”.
De tal suerte que ciertos organismos, forman parte del régimen y sistema político con un objetivo bien definido; lo que a la postre lleva a una reconfiguración del sistema antes conocido como “corporativista”.
La transformación cultural que se ha gestado al interior del país versa en el sentido de un desarrollo social condicionado justamente, por la visión de algunas ONG’S, enfocadas en promover de un primer inicio, la participación electoral y los derechos humanos.  Por ello, y considerándose como sectores con alto poder de penetración a partir de la coyunturas sociales, son el medio adecuado para el aprovechamiento a través de las prebendas electorales.
Es cuestionable el ejercicio y trascendencia de algunas organizaciones o colectivos; es necesario hacer una extracción de los elementos dignos de análisis para diagnosticar el rol en nuestra sociedad.


¿PARTICIPACIÓN SOCIAL IDEAL?
Con una orientación Weberiana, los tipos ideales de la participación ciudadana tendrían que versar sobre una base de acción participativa nutrida de valores, a través de la institución fundamental para ello, la familia. Con una valoración de inicio subjetiva, el tipo ideal de la acción individual y su capacidad de influencia debe resguardar los intereses individuales y encontrar identificación y equilibrio con los del colectivo.
Paradójicamente, el sistema de primer orden formativo y conservador como la familia tendría que encontrar un modo armónico de convivencia ideológica dentro de un modelo de tinte liberal; los valores son un sistema de formación, generador de elementos de acción indefectiblemente.
Dichos valores tendrían que discurrir sobre:
1.      El interés del individuo acerca del bienestar individual y de la comunidad
2.      La capacidad de mantenerse informado a través de diversas fuentes
3.      Capacidad de discriminar entre colectivos con verdadera incidencia social y de tener una participación coactiva y
4.      La importancia de contar con un criterio fundamentado.
Lo anterior además de considerar los elementos que propone Butcher.
De tal suerte que se tendría un modelo de ciudadano políticamente activo en el sentido de incidencia incluso en la elaboración y diseño de políticas para un desarrollo social no manipulado, proactivo y constante.

Finalmente, la ética del paradigma neoliberal encontraría una transformación incluso a nivel cultural: reformulada y revolucionada en una democracia como la nuestra, a la mexicana.

Nan.

jueves, 13 de marzo de 2014

La sociedad civil en México





Estimad@s como les comenté son citas prácticamente textuales del libro en función del interés que tenían para mi objeto de estudio por lo que no necesariamente representan el contenido del libro.


P.8
Uno de los grandes retos que enfrentan organismos verdaderamente independientes de la sociedad civil con impulso democratizador es la generación de circuitos y redes capaces de acotar a los poderes fácticos que están poniendo sus agendas en contra de los auténticos intereses de las mayorías. (refiere a Arditi, Benjamín ¿Democracia poslibera: el espacio político de las asociaciones? Barcelona Antrhopos 2005)

P.9
En los últimos 30 años, la sociedad civil organizada ha vivido un intenso proceso de crecimiento en todo elm undo y esto ha estado también presente en nuestro país. Los grupos y organizaciones se multiplican y con ello también se abren nuevos y más complejos frentes de acción.
A las organizaciones de la sociedad civil las animan y mueven valores y propósitos muy distintos; sin embargo, a todas ellas les es común la idea de contribuir a la edificación de una sociedad más justa y con mayor calidad de vida.

P.17
...la cohesión social no pude lograrse sólo meidante la voluntad de la ley y su apliación, sino que también exige de los ciudadanos la decisión libre de adhesión y de participación en su comunidad.

Cap. 2 La sociedad civil

P.41
La sociedad civil se estructura como un hecho social sólo y en la medida en que existe la ciudadanía, la cual se expresa a través de sus propias organizaciones. Su concepto ofrece una nueva manera de entender la estructura misma del Estado. El Estado es, entonces, la articulación de sociedad civil y gobierno (tomado de Gramsci)

P. 45
La definición misma del término sociedad civil resulta difícil. Es, todavía y después de años de trabajo sobre el tma, un concepto ambiguo y en permanente cambio y evolución. Se trata también, hay que reconocerlo, de un concepto complejo que describe distintas realidades. Existe un enorme grado de variación en los significados del concepto que dependen de la tradición académica que los define.

P.50
... El Estado, ya no en sentido estricto sino amplio, es la unión, la identificación entre sociedad civil y sociedad política (Alonso 1996 La sociedad civil en la óptica gramsciana. Sociedad civil: análisiss y debates Foro de apoyo mutuo fundación Demos IAP y el Instituto de Análisis y Propuestas Sociales esta ref. en P. 46)

P.51
Seguimos tratando con una teoría que busca el reemplaazo total de una forma de sociedad por otra.

P. 54
Sostiene Alberto Olvera que, para Habermas, la sociedad civil supone "... la formación de una esfera pública en la que el ejercicio colectivo de la crítica y de la publicidad, es decir, de la racionalidad comunicativa, es posible. Este espacio discursivo es el correlato sociológico de la ética discursiva." (Olvera, Alberto (1996) El concepto de sociedad civil en una perspectiva hbermasiana: hacia un proyecto de democratización)

P. 57
El término sociedad civil sigue enlazado a una temática pre-moderna que se erige sobre la ficción de que se puede imponer un orden de inclusión referido en una primera instancia a un orden sustentado en clases o estratos. La sociedad civil (por lo demás un concepto de observación de primer orden) no podría sustituir la posición de los grandes códigos sobre los que se sustentan las grandes funciones de la sociedad. (Torres Nafarrate, JAvier. El concepto de sociedad civil: ¿Fata Morgana?)

P.89
Luis Lópezllera plantea(n) cuatro distintas etapas en el mismo: a) la asistencial (1950-60); b) la desarrollista (1960-70); c) la de liberación (1970-80) y d) la crítica (1980-1990) - Lopezllera Luis "Las organizaciones autónomas de promoción social y desarrollo en México, en Sociedad civil y Pueblos Emergentes, México, Promoción del Desarrollo Popular e Instituto Latinoamericano de Estudios trnasnacionales, 1988.

P. 106
Es a partir de los años setenta que se establecen dos vertientes de trabajo en el interior de las organizaciones sin fines de lucro que trabajan en favor de terceros.
Unas optan por seguir sus actividades en el marco del trabajo que ya venían desarrollando. se trata, sobre todo, de ayudar, de asistir al otro. No está en juego la posibilidad de cambio de las estructuras. Ésta va a ser la decisión de las organizaciones que surgen desde el sector privado y de ciertos grupos de la Iglesia católica.
Para otro sector su trabajo sólo adquiere sentido en la medida que contribuya a cambiar las estructuras polícitas, económicas y sociales que producen pobreza e injusticia. Esta línea la asumirán ciertos grupos de la Iglesia católica y las organizaciones sociales que hacen trabajo político, pero se mantienen al margen de los partidos.

P. 107
Aparecen también instituciones, en el ámbito de la asistencia social, generadas por personas que, la mayoría de las veces, vivieron problemas específicos con algún miembro de su familia.
Las organizaciones que están por el cambio se conciben a sí mismas como instrumentos que permiten introducirse en los sectores populares del campo y la ciudad. Su objetivo es conscientizar al pueblo mediante la educación popular y, también, obtener recursos financieros que puedan apoyar la consolidación de los movimientos sociales y sus organizaciones.

P.183
Las organizaciones se abren a otros medios sociales. Además de mantener las relaciones con los movimientos socialles y los grupos populares, intentan vincularse con sectores más amplios, entre ellos el gobierno y la iniciativa privada. La relación todavía no es fácil y tampoco fluida. Existen resistencias y prejuicios de las distintas partes que necesitan ser superados.

P. 230
(nota al pie) Putnam define el capital social como "los mecanismos de la organización social tales como las redes, normas, y la confianza social que facilita la coordinación y cooperación para beneficios mutuos", Robert Putman, "Bowling Alone. America's Declining Social Capital" Journal of Democracy, EUA, 1995, pp. 65-78.

P. 246
En el espacio local, se establece también un nuevo tipo de relación con los empresarios, las iglesias y las otras organizaciones de la sociedad civil.

P. 258
... Una tarea fundamental es romper el aislamiento y ubicarse como un actor social que opera en el ámbito de lo público [...] El establecimiento de alianzas, la concertación y creación de consenso son actividades que se vuelven clave.

P. 259
Hay conciencia de la necesidad de sumar esfuerzos y construir agendas comunes, respetando las diferencias y la diversidad.

P. 261
Superar los prejuicios y diferencias internas, para hacer un frente común. El muy variado origen histórico e ideológico de las organizaciones, y también el entorno de una cultura política intolerante y poco acostumbrada al diálogo, la negociación y la concertación entre las distintas maneras de pensar y actuar, han hecho muy difícil el acercamiento entre las organizaciones. Se han realizado avances importantes en los últimos años, sin embargo, sigue habiendo prejuicios y falta de confianza entre las diferentes tradiciones -Iglesia, izquierda, empresa, buena voluntad, etcétera- que alimentan la sector. [...]
No se trata de borrar las distintas posiciones, sino de buscar los puntos de acuerdo y coincidencia. 

P. 263
Las organizaciones deben ampliar el campo de sus relaciones y salir del pequeño círculo en el que muchas están presas. [...] De manera particular en este momento, se debería privilegiar el tender puentes con las organizaciones del mismo sector -aunque pertenezcan a otras tradiciones- [...]

P. 271
Los planteamientos teóricos que en un momento tuvieron la capacidad d eexplicar la realidad después, por la transformación de ella, resultan ya incapaces de dar cuenta de la misma.

P. 283
Superar los prejuicios y diferencias para hacer un frente común. Ahora se tiene que propiciar el encuentro entre las diferentes tradiciones culturales e ideológicas que interan el sector para avanzar en la superación del a desconfianza mutua.

martes, 11 de marzo de 2014

La importancia de la participación social (Jacqueline Butcher García-Colín, ITESM-Cd. de México)

http://mexicosocial.org/index.php/secciones/especial/item/161-la-importancia-de-la-participaci%C3%B3n-social

La importancia de la participación social             

Escrito por  Jacqueline Butcher García-Colín

El nivel de desarrollo de una sociedad se mide a partir de las actividades de sus miembros en diferentes ámbitos. ¿Cómo participan los integrantes de la sociedad civil y cuáles son las formas que utiliza para ello? ¿Cómo es que percibimos su presencia? ¿Cuál es el papel que desempeña para que se avance o no en este desarrollo?
 

Estudiosos en la materia desde Tocqueville hasta nuestros días nos recuerdan la importancia de que la ciudadanía busque asociarse para lograr una mejoría social o un “bien común” para todos. El intelectual francés mencionaba en sus escritos que una democracia se forjaba alrededor de la participación social: “…si los hombres que viven en países democráticos no tuviesen derechos y ninguna inclinación de asociarse para propósitos políticos, su independencia estaría en gran riesgo… sin embargo, si ellos nunca adquirieran el hábito de formar asociaciones en la vida ordinaria, la civilización entera estaría en riesgo… en países democráticos, la ciencia del asociacionismo es la madre de las ciencias; el progreso de todo lo demás depende del progreso que ésta haya adquirido (I)”.
 
El arte de asociación y la acción voluntaria están fuertemente ligados con la preservación de las democracias, como una forma de gobierno elegido por el pueblo y controlado por los ciudadanos. Hace dos siglos, Tocqueville insistía en que el arte de asociarse era lo que podría mantener a los ciudadanos libres y fuera del autoritarismo poderoso, aunque fuese de un gobierno benevolente. Aun respetando y reconociendo el poder de las asociaciones empresariales y políticas que podían alcanzar grandes logros, su atención fue mayormente puesta en las que llamaba las asociaciones morales e intelectuales, en donde el corazón se amplía y se permite que los individuos comprendan su mutua influencia.
 
Lo que se ha observado en la modernidad es que existe una fuerza contundente y específica en los países que tienen sociedades participativas. Cuando la sociedad civil es capaz de organizarse para bien, los logros suelen ser impresionantes, ya que el simple hecho de asociarse con otros, generalmente alrededor de una causa, permite el libre flujo de las ideas además de su comparación y análisis. Así, los cambios producidos provienen de la reflexión grupal y la participación activa de los individuos, los cuales, en la búsqueda de metas que beneficien a la comunidad, muchas veces logran cambios reales y positivos más allá de la intervención de los gobiernos. Esto refleja una fuerza intrínseca de las sociedades que debe de tomarse en cuenta para lograr cambios sociales significativos desde las aportaciones de sus miembros. A manera de reflexión, aquí nos sirven las palabras de la antropóloga norteamericana Margaret Meade a quien se le atribuye la frase “nunca dudes de que un pequeño grupo de individuos cambie el mundo, en realidad, son los únicos que lo han logrado”.
 
Los grupos sociales, al asociarse bajo diversos formatos, reciben distintas connotaciones según la perspectiva académica que se elija: instituciones sin fines de lucro (ISFL) (II), sociedad civil organizada, organizaciones de la sociedad civil (OSC) y también se refiere a ellos, en términos económicos, como el Tercer Sector, es decir, son : “las formas en que actúan y se coordinan los grupos sociales emergentes que no dependen del Estado o el mercado para funcionar (III)”. Estos grupos se han convertido en agentes indispensables en la gestión de bienes colectivos y son los que se conforman a partir de un sinnúmero de intereses de individuos que de manera no lucrativa buscan asociarse para fijar sus propios rumbos. Por dar algunos ejemplos, unos se asocian para hacer una agrupación de abogados y a éstos los podemos designar como de auto beneficio, otros, por razones políticas o religiosas, forman sus propias organizaciones y otros más se asocian para dar servicio a terceros, como en un hospital o en un orfanato.
 
Dada la importancia, el impacto de este sector y su avance, en México existe una cuenta satélite (CSISFLM (IV)) de reciente elaboración, una serie 2008-2010 elaborada por INEGI (V), que considera y refleja el tamaño y el peso del Tercer Sector y las instituciones sin fines de lucro relacionado al PIB del país. Entre los años 2008 y 2010, el crecimiento de este sector fue mayor al crecimiento de la economía nacional pasando de 238, 276 millones de pesos a 287,255 millones de pesos.
 
El PIB de las organizaciones no lucrativas respecto al PIB total nacional fue en 2008: el 2.01%, en el 2009, el 2.36% y 2.30% en el 2010. Para 2010, de ese total de 2.30%, el 1.53% lo generan los organismos públicos que son ISFL y el 0.77 del PIB nacional corresponde al accionar de la sociedad civil organizada de forma no lucrativa.
 
En el contexto internacional, el PIB del total de las ISFL mexicanas es comparable con la riqueza económica producida por algunos países latinoamericanos. Para establecer el contexto, es casi tres veces mayor que el PIB de Bahamas y mayor en 19.3% al PIB de Paraguay y 13.5% más que el de Bolivia.
 
Un aspecto importante en la formación de OSC y organizaciones civiles la constituye el trabajo voluntario de los individuos que las conforman y las inician. Por trabajo voluntario entendemos aquel que no se realiza bajo la lógica de la obtención de beneficios económicos y en el que se compromete tiempo y energía en beneficio de otros. “Es la persona que por elección propia y sin recibir remuneración aporta tiempo a una actividad que va más allá del ámbito familiar en el servicio a los demás para el beneficio de terceros y la sociedad en su conjunto (VI)”.
 
El trabajo voluntario ha sido poco valorado al no ser conocido en su completa dimensión. En 2011, Naciones Unidas presentó un reporte mundial sobre estas labores en donde se recalca que además del trabajo de los voluntarios que colaboran dentro de organizaciones civiles formales existe una enorme masa crítica no contabilizada de personas que a diario hacen algo por sus semejantes de manera voluntaria y solidaria sin necesariamente estar dentro de estas estructuras organizativas sociales. En este reporte se defiende la tesis de los valores inherentes al voluntariado, lo cuales dotan a este de consecuencias de amplio alcance para el desarrollo humano, en donde se incluyen factores como la solidaridad, la inclusión social, el empoderamiento y el bienestar individual y social. Por ello, se señala que la actividad voluntaria debe de ocupar para el futuro un lugar central en el discurso sobre desarrollo y la paz a escala mundial, regional y nacional.
 
El reporte asevera: “Asimismo, se observan cada vez más signos del respaldo de los gobiernos al voluntariado como forma de compromiso cívico, no sólo para mejorar la prestación de servicios, sino también para fomentar los valores que sustentan la cohesión social y la armonía (VII)”. Este reporte también se refiere a la importancia de este tipo de actividades en el contexto de los medios de vida sostenibles. La actividad voluntaria, ya sea de manera formal y asociada o de manera informal e individual, funciona como una base importante en la formación de ciudadanos y en la construcción de un mejor capital social para el desarrollo de los pueblos.
 
En México existen algunos esfuerzos por cuantificar y comprender esta labor. El INEGI indica en su CSISFLM que alrededor del 1% de la población, 1,234,000 individuos, pertenecen a asociaciones y organizaciones sin fines de lucro y que realizan el trabajo voluntario de manera formal en organizaciones establecidas. Esto representó el 0.36% del PIB en 2010. Para dar una idea del valor económico de estas aportaciones voluntarias, el valor del trabajo voluntario mexicano fue superior al gasto ejercido por concepto de sueldos y salarios de la paraestatal PEMEX en 15.4% y mayor al monto de los recursos públicos ejercidos en el mismo año por la UNAM en 38.8%.
 
Otros esfuerzos como la encuesta sobre filantropía del ITAM, llamada ENAFI (VIII) y la encuesta sobre acciones voluntarias y solidarias del Cemefi, ENSAV (IX), han incursionado en investigar la participación social, el trabajo voluntario desde los grupos organizados y la segunda especialmente, ha revisado la actividad solidaria en un contexto informal. Los resultados de la ENSAV (2005) indican una mayor participación voluntaria y solidaria de las personas y calcula un valor que rebasa el 1% del PIB. Los números presentados indican que existe una incidencia contundente y fehaciente de la sociedad civil en el desarrollo económico y social del país tanto desde los grupos organizados representados en el Tercer Sector como por medio de las actividades voluntarias y solidarias informales de sus individuos.
 
Uno de los resultados más significativos del estudio sobre participación y solidaridad en México (X) es la forma en que las personas aprenden las actitudes solidarias a partir de los entornos dentro de los cuales conviven. El servicio a los demás se forja y se aprende desde los primeros años, sobre todo en seno de la familia y en el ámbito escolar. La democracia se logra a través de una verdadera participación de los individuos y depende del grado de madurez de los ciudadanos de un país. Esto solamente se logra cuando existe un esfuerzo por incluir los principios democráticos de responsabilidad y participación desde la niñez. Para ello, se requiere de profundos cambios en la formación social educativa de los mexicanos.
 
Las actividades voluntarias y las actitudes solidarias son caminos que aportan a la formación y construcción de ciudadanía y requieren de visibilidad, continuidad e impulso para lograr un mayor alcance e impacto. El ser voluntario y el ser ciudadano no es equivalente, sin embargo, la labor voluntaria sensibiliza hacia los problemas comunitarios, aporta a la construcción del tejido social, y provee de habilidades para la responsabilidad social que son requeridos para actuar conscientemente en sociedad y tomar las decisiones experimentadas e informadas que precisa una democracia participativa.
 
Es en las aulas, en donde las metodologías pedagógicas probadas como las del aprendizaje-servicio (XI), tan utilizadas en otros países tanto de América como de Europa, podrían ayudar a las escuelas a recuperar su misión cívica en la formación de ciudadanos. Estas experiencias vivenciales, que incluyen programas desde preescolar hasta el nivel universitario, son actividades estudiantiles solidarias no sólo para atender necesidades de la comunidad, sino para mejorar la calidad del aprendizaje académico, la formación personal en valores y para la participación ciudadana responsable.
 
De ahora en adelante, las transformaciones que el país necesita se lograrán con instancias de gobierno en acuerdo con la sociedad civil. Éste será un actor preponderante en el desarrollo social y en el logro de actitudes democráticas en la medida en que la misma sociedad civil logre articularse, establecer objetivos con visión de conjunto y presentar las metodologías adecuadas para la resolución de las problemáticas sociales existentes. Todavía hay un largo camino que recorrer en materia de participación para el alcance del desarrollo en México; aquellos que logren integrar la responsabilidad social en su actuar y convertirlo en un valor en lo cotidiano son los que realmente impulsarán el desarrollo hacia el futuro. Nos corresponde a todos, tanto sociedad civil como gobierno, poner manos a la obra.•
 
Notas y Referencias:
I. Alexis de Toqueville, Democracia en América,( Vol. II, Libro V. (1835) Versión traducida por Henry Reeve y publicada por Alfred A. Knopf 1945)
II .Instituciones Sin Fines de Lucro
III. María Guadalupe Serna y Alejandro Monsiváis, Investigar el “Tercer Sector” en Butcher J. y Serna G., Coord.  El Tercer Sector en México: Perspectivas de Investigación. 2ª. Ed. (2009): Cemefi  e Instituto Mora, p.27.  
IV. Cuenta Satélite de Instituciones Sin Fines de Lucro de México
V. www.inegi.org
VI. Butcher, J. (Ed), México Solidario: Participación Ciudadana y Voluntariado, México, 2008: LIMUSA/Cemefi  pp. 37, 40.
VII. Reporte sobre el Estado del Voluntariado en el Mundo. Naciones Unidas. 2011   Voluntarios de Naciones Unidas ( VNU) p. 8 www.unv.org
VIII. 2005 y 2008
IX. Encuesta Nacional de Acción Solidaria y Voluntaria, 2005, en México Solidario: LIMUSA/ Cemefi. Esta encuesta se ha repetido en el 2012, los resultados están en análisis.
X. México Solidario: Participación Ciudadana y Voluntariado.
XI. TAPIA, Maria Nieves (2006). Aprendizaje y servicio solidario: algunos conceptos básicos. Documento recuperado el 3.3.06 de http://www.clayss.educaciondigital.net/ays/notas/Aprendizaje y servicio solidario-Nieves Tapia.doc

Bibliografía:
I. Butcher, J. (Ed.) (2008), México Solidario, Participación ciudadana y servicio voluntario, Cemefi – Limusa, México.
II. Instituto Nacional de Geografía y Estadística (2008), Cuenta satélite de las instituciones sin fines de lucro de México, México.
III. ----------------------------------------- (2012), Sistema de Cuentas Nacionales de México. Cuenta satélite de las instituciones sin fines de lucro de México. 2008-2010, México.
IV. Layton, M. y Moreno, A.  (2010) Filantropía y Sociedad Civil en México, México:  M. A. Porrúa
V. Organización de las Naciones Unidas (2003), Manual sobre las instituciones sin fines de lucro en el sistema de Cuentas Nacionales, Publicaciones de las Naciones Unidas, Nueva York
VI. -----------------------------------------, (2011) About the United Nations Volunteers programme and the State of the World’s Volunteerism Report, United Nations Volunteers programme, consultado en, www.unvolunteers.org/SWVR2011
VII. Salomon, L. y H. Anheier. (1999) “ Nuevo estudio del sector emergente: resumen” en Proyecto  del estudio comparativo del sector no lucrativo ( Fase II). Baltimore: The Johns Hopkins University. Insitute for Policy Studies. Civil Society Center for Studies.
VIII. Tapia, María Nieves (2002). El aprendizaje-servicio en América Latina. EN: CLAYSS. Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario. Aprender sirve, servir enseña. Buenos Aires.
IX. United Nations ( UN) (2010) The Millenium Development Goals Report 2010. New York, NY:UN
X. Verduzco Gustavo, (2003) Organizaciones no lucrativas: visión de su trayectoria en México: Cemefi/El Colegio de México, México
 
 
       

Acerca de las dimensiones y decisiones morales en torno al desarrollo

Algunas cuestiones para la discusión.-
(A propósito del texto de Smith y, eventualmente, el texto de Kesselring)

¿Es moralmente aceptable que existan diferencias sociales en cuanto a los recursos, las capacidades, las oportunidades, las definiciones de desarrollo para diferentes grupos dentro de una misma sociedad nacional?

¿Y dentro de la (construida en la imaginación) "sociedad global"?

¿De qué manera la declaración de una "comunidad" constituye una forma de evitar el reconocimiento del hecho de que existen diferencias, discontinuidades, oposiciones, conflictos y pugnas por los recursos y por las definiciones de lo que sería un desarrollo deseable?

¿De qué manera las definiciones y creencias acerca del desarrollo hacen incompatibles y contradictorias las acciones encaminadas a conseguir los recursos, los medios y establecer, delinear y aplicar las estrategias para las diversas formas de construir un horizonte de desarrollo?

¿Hay posibilidades de que el desarrollo contenga una aspiración de justicia? ¿Sería posible establecer principios universales de desarrollo para todas las sociedades? ¿Alcanzarían los recursos para distribuirlos entre miembros con igualdad de oportunidades y con igualdad de capacidades?



jueves, 6 de marzo de 2014

REVISTA ESTUDIOS SOCIALES

REVISTA ESTUDIOS SOCIALES
¿Te interesa publicar tus trabajos académicos en una revista multidisciplinaria?

Las actuales autoridades del CUCSH han dado luz verde a la publicación de la revista ESTUDIOS SOCIALES, interrumpida en el trienio pasado.

Estudios Sociales es una revista fundada en 1983 y fue la primera de las publicaciones periódicas del actual CUCSH. De hecho, antecede a la creación de este centro universitario de la Universidad de Guadalajara.

Las normas para los autores se encuentran en la columna de la derecha en:
http://estudiossocialesudeguadalajara.blogspot.mx/

martes, 4 de marzo de 2014

Gilbert Rist y el Desarrollo como Sistema de Creencias.

El desarrollo: Historia de una Creencia Occidental.
De Gilbert Rist

Me parece interesante hacer una sencilla aportación al respecto de la obra en este espacio, dado que finalmente, son elementos que trascienden en la concepción "armable" del concepto del desarrollo en esta formación.

Aún a pesar de las dificultades que supone el leer un texto a medias, pero en la comodidad de hacerlo en la lengua madre, expone el autor en una medida mejor que ubicada la versión positivista (aunque con sus variantes) de dicho concepto. Interesante reparar en el hecho (sobre todo), de la visión Russoniana de la naturaleza del hombre. Es por ello que me atreví a hacer esta exposición y procedo por tanto, a contextualizar los motivos.

En días pasados, la discusión en clase de psicología social acerca de la pertinencia de dicha ciencia, de sus teorías, paradigmas y microteorías, para tratar de dilucidar acerca de los enfoques de estudio de las sociedades y el hombre, dejo una marca reflexiva especial en la que escribe, eso me ha llevado a retomar estas consideraciones a partir de la lectura de algunas páginas de Rist, debido al hecho de que considero que las observaciones de la conducta humana pueden remitirse a los apuntes de los clásicos. Poder sustentar las consideraciones "naturales" de la conducta, otorga una luz a los enfoques de la psicología social, en tanto las observaciones que hace Rist acerca del desarrollo como sistema de "creencias" permite enfocar de mejor forma las investigaciones.

El desarrollo como sistema de creencias hace dar un giro definitorio al considerar el desarrollo no como un proceso de bienestar igualitario, en donde todos tendrían la igualdad de las oportunidades de acceso, sino como un sistema de identificación de una conducta, pero más aún, como un sistema legitimatorio de la misma. Es decir, ¿hasta qué punto la conducta humana se justifica y se sostiene ante el resto? Y desde los términos Russonianos, ¿en qué momento la naturaleza del hombre encuentra su momento de desvío al buscar la legitimación?

El desarrollo social, visto desde la perspectiva de Rist arroja elementos a mi juicio procesables para una mejor construcción del mismo. Los movimientos sociales, la conducta humana reflejada en ello (el intercambio de los intereses particulares por los colectivos) así como la propia naturaleza del individuo sometida al juicio del evolucionismo histórico son sustancialmente elementos que pueden contribuir invariablemente a una mejor elección del enfoque teórico a utilizar y desde luego, para un mejor manejo del desarrollo social.

Nan.