Autogestión comunitaria y la Romería a Talpa de Allende
Sobre la Autogestión Comunitaria
Entendemos al Autogestión como un proceso que orienta la capacidad de
los individuos y grupos para generar espacios de acción organizada hacia la
consolidación de una colectividad autogestiva. La autogestión, se convierte
así, en el fin último que se persigue a través de la capacitación (Formal/no
formal)
Los medios para desarrollarla, se traducen en el desarrollo de saberes y
habilidades concretas en torno a temáticas específicas, que responden a
necesidades sentidas por el grupo y problemáticas percibidas en su entorno.
En este proceso, la capacidad de organización y participación lograda en
el grupo se convierte en el principal indicador del momento logrado en el
proceso de Autogestión. De esta forma, partimos de tres momentos
constitutivos del proceso de Autogestión:
•
La Gestión: entendida como el punto de partida para establecer un plan de acción con
la finalidad de lograr un objetivo resolver problemas. En esta etapa, el
grupo identifica sus problemáticas así como también los recursos con los que
cuenta. La gestión en su dimensión práctica exige mediar, alcanzar consensos
y coordinar objetivos e intereses de la comunidad
•
La Co Gestión: en este momento, el grupo logra acuerdos con el propósito de lograr
una coordinación con las OSCs o con dependencias gubernamentales que les permitirá sacar
adelante sus proyectos y mantener de manera sustantiva el apoyo que estas le puedan
proporcionar.
•
La Autogestión: en este momento las acciones del grupo se transforma en una modalidad
de cooperación colectiva de largo plazo, orientada a integrar un proyecto
de cambio social.
En síntesis, la propuesta de formación integra en su perspectiva
conceptual la vinculación de los momentos del proceso autogestivo y
el desarrollo de habilidades de organización y participación social asociadas a
cada uno de esos momentos, dentro de un proceso formativo-educativo formal que
se complementa mutuamente con la educación informal que se desarrolla
implícitamente en la relación promotor-agente local.
La autogestión comunitaria
es una herramienta eficaz probada que exalta la utilización de los mejores
valores del individuo y de los grupos, situándolos en mejor posición para
enfrentar y resolver sus problemas comunes.
Confirma lo anterior un
estudio del Instituto de Estudios Sociales de La Haya, que compara las
comunidades con proyectos de autogestión comunitaria y comunidades que han
tenido experiencia en este campo. Luego de medir estrictamente aspectos de
organización, comunicación, equidad de género, cobertura de servicios,
incremento de ingresos, mejoramiento de la infraestructura, inserción en el
mercado y participación en proyectos productivos, demostró que las comunidades
con proyectos de autogestión comunitaria avanzan mejor y más rápido en su
desarrollo que las otras comunidades que no cuentan con este mecanismo de
desarrollo.
Entendemos como
autogestión todas las opciones de auto organización social y comunitaria donde
la comunidad misma, ya sea sindical, cooperativa, campesina, de mujeres,
jubilados, marginados y de cualquier otro sector social oprimido en nuestra
sociedad, tome en sus propias manos la tarea de resolver sus necesidades. Para
ello se tienen una serie de principios prácticos que encierran el
funcionamiento básico de una sociedad autogestionaria: 1. Democracia Directa 2.
Acción Directa 3. Apoyo Mutuo 4. Extensión 5. Formación.
Peregrinación y Gestión
El
acto de peregrinar es un complejo intercambio entre la gente y la
divinidad, los rituales que se ejecutan
para lograr lo que Van Gennep llama las
tres etapas: separación, liminalidad y reagregación. en la cual asegura que se gesta una
desilusión de jerarquías y límites de la estructura social y una fructífera experiencia de
prosocialidad denominada communitas, sin la cual los peregrinos no podrían realizar el viaje
al lugar sagrado. (Barfield et.al, 2007)
El
Estado de Derecho imperante en México, ha mantenido en tención la relación
entre el Gobierno y la Iglesia, pese a esta incomoda relación, el estado
Mexicano regula el actuar de las iglesias en términos jurídicos, aunque su
influencia en manifestaciones masivas de fe como las peregrinaciones es
limitada a prestar precarios servicios de atención de primeros auxilios.
En
este sentido, el Estado ha desaprovechado la posibilidad de propiciar servicios
asistenciales de calidad a los peregrinos,
la ausencia de investigaciones serias, ha limitado el poder beneficiar a
las localidades de paso de la derrama económica del peregrinaje al no
implementar programas y proyectos que aprovechen la relación que por siglos han manifestado
los peregrinos con la sierra occidental.
La Informalidad
y la Peregrinación.
La
palanca, la mordida, la charola, el chayote, son parte del léxico que
utilizamos los mexicanos para referirnos al concepto de gestión, podemos decir
que es una anti-gestión, en el sentido que si bien se cumple el principio de
vinculación entre los actores institucionales y la ciudadanía, no contiene un
sentido pro-social. Para reforzar nuestra premisa retomamos a Velasco y
Arellano en su comentario de sobre la definición de gestión social tomado de la Cátedra UNESCO del Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Occidente:
[…]Entendemos
por gestión social, el proceso completo de acciones y toma de decisiones que
hay que recorrer, desde el abordaje de un problema, su estudio y comprensión,
hasta el diseño y operación de propuestas en la realidad. Proceso que implica
un aprendizaje conjunto y continuo para los grupos sociales, que les permite
incidir en los procesos de la toma de decisiones dentro de la dimensión
política. Es por esta razón que, el adjetivo social califica a la gestión.
Aclaramos con esto, que nuestro concepto de gestión no se limita a la gestión
administrativa (Velasco, 2006 pp. 3).
En este sentido podemos ver que un fenómeno social
como la peregrinación se ha desarrollado de manera independiente al estado,
pero también con el respaldo institucional de la iglesia. El laicismo mal
aplicado por parte del gobierno ha propiciado una relación neurótica en la cual
los funcionarios se asumen semi-independientes de la iglesia, pero en la práctica
se hacen de la vista gorda ante ella y
participan abiertamente de su organización.
La
anti-gestión se hace presente cuando la alta jerarquía católica evidencia
condescendencia hacia las familias más poderosas, como el muy sonado caso de la
anulación papal del sus respectivos matrimonios de Vicente y Martha Fox y su
pronta aprobación para poderse casar. Podemos apreciar que para que se pueda
dar la gestión existe un elemento vital: el poder, o mejor dicho el ejercicio
del poder. Como lo explica Moran:
[…]
detrás de las propuestas políticas y de la interpretación doctrinaria de las
escrituras o de los intereses de la nación se encuentra oposiciones de clase,
divisiones de poder, contradicciones en el interior de las relaciones de las
distintas capas eclesiásticas (Moran, 1990 pp.128)
En
este sentido realizamos una serie de las preguntas: ¿un acto de fe (como la
peregrinación) es un consiente ejercicio de poder? Supondríamos que el escenario de la vida
social es la peregrinación, lo que está en juego no es la subjetividad de las
ofrendas de los peregrinos, sino la capacidad de consumo de los mismos, nos dicen que es un actor empoderado, pero al
mismo tiempo acotado por la institución, por lo cual no ejercerá su poder de
gestionar, porque en esencia el peregrinaje tiene un elemento (expiar las
culpas) el sacrificio físico es indispensable para documentar la devoción, sino
te cansas, sino sufres ¿Cómo podrás demostrar que resististe? ¿Cómo lograr la
gracia de la virgen? ¿Cómo
evidenciar su fuerza protectora, sino
concluyes el viaje?
En este sentido, la estructura de las rutas
del peregrino debes ser lo suficientemente
funcionales y dignas para proteger la integridad del peregrino y lo
suficientemente austera para evitar ayuda superflua. Si tomamos en cuenta que
las mandas de peregrinos lo realizaban tanto hombres y mujeres sanos como
enfermos, adultos mayores, niños; en el consiente ejercicio de su fe.
No
es contradictorio pensar que el peregrino tiene el derecho de exigir que la
penitencia sea más segura. Si un peregrino muere en el intento de llegar a
Talpa ¿qué reacción tiene la Iglesia?
¿Qué ocurre con el caudal de dinero que dejan los peregrinos a la
iglesia? ¿En que se invierte? ¿Cómo debe ser la relación del Estado Mexicano
hacia la Iglesia? y por ultimo de quien es la responsabilidad institucional de
preservar la integridad de los peregrinos ¿de la iglesia o el Estado?
En
esta discusión aparece otro actor “el comerciante” que si bien es condenado en
las santas escrituras, en realidad es quien ha construido la mayoría de los
servicios desde alimentación, salud, trasporte, hospedaje. En este particular
caso nos referiremos a los microcomerciantes, esos que no son sujetos de
crédito por parte de los bancos, pero al mismo tiempo son clientes de los programas
asistenciales, a todo un ejército de
personas que brinda un sin nuero de servicios y que viven al margen de la ley,
pero al cobijo de su fe.
Estas
personas son artesanos que desde la informalidad generan una actividad de corte
industrial,[1] son precisamente
en este espectro de actividades de tipo informal-artesanal, donde los
habitantes de la sierra, en la intimidad
y en la seguridad de su vivienda montan un pequeño taller con familiares, a los
cuales por lo regular no les devengan sueldo alguno, o en su defecto, les pagan
de manera indirecta enseñándoles el oficio.
De esa forma, se genera una
actividad microempresarial significativa, que no por llamarle pomposamente
“empresarial” signifique el acceso irrestricto a toda la gama de satisfactores necesarios
de una aceptable calidad de vida, sino que es ésta actividad la que les permite
sobrevivir y generar el único ingreso económico que por lo general perciben.
La ausencia del Estado
Otra ilusión recorre
muchas mentalidades y prácticas (por cierto también las nuestras, y por eso la
planteamos críticamente). La ilusión técnica o el tecnicismo, la idea de que
todo lo que nos planteemos puede resolverse en el hacer sin reflexionar sobre
este hacer, en el cómo sin darse tiempo para pensar en el/los por qué de ese
hacer.
La participación es tener
la capacidad de decidir, controlar, ejecutar y evaluar los procesos y sus
proyectos… si no es así, estaremos hablando de participación reactiva pero
nunca sustantiva…..tiene que ser pro-activa y para esto necesitamos generar las
condiciones de una cultura de la participación que se base en la educación para
la participación y aquí se encuentra la relación con la educación, pues ¿cómo
se va a generar participación si no nos educamos para ello?, ¿si venimos de una
larga y lamentable cultura de autoritarismo y no participación?
la esencia de la interfaz social, la confrontación de las visiones y es
el momento determinante para la formación de un proyecto negociado y legitimado
tanto por el pueblo como por el grupo interventor. Lo importante es lograr un
consenso, el consenso nos puede generar un gran con acuerdo que permita
operativizar la manera en cómo se trabajara en la localidad.
En el paso número cinco reconoce la complejidad del proceso de
intervención, por una parte no es solamente un proceso planificado y rígido o
una emergencia a partir de las coyunturas sociales de las localidades, la
intervención implica construir indicadores de desempeño reflexivos y
permanentes.
Análisis Focalizado.
Rescatamoscomo elemento fundamental la planeación estratégica, con el
fin de construir horizontes o como diría Carlos Núñez planear nuestros sueños.
Sin embargo la realidad en su complejidad, es cambiante, interdependiente y
caótica, y pese a lo bien construida de nuestra planeación.
Más que la flexibilidad el equipo de trabajo debe desarrollar la capacidad
reflexiva, de observación, en este sentido la propuesta de Edgar Moran sobre el
pensamiento complejo en donde rescata la noción de riesgo del proceso, se puede
planificar al corto plazo, de hecho podemos evaluar los resultado, pero el
impacto a largo plazo no lo podemos predecir.
Moran rescata la noción de riesgo, el hecho de que logremos hacer
conciente que el riesgo implica una apuesta hacia la trasformación. Debemos
hacer conciencia de las emergencias y contradicciones contemplarlas en nuestro
camino.
Pero también desarrollar la creatividad, el ocio, el rescate de los
saberes locales. Moran dice que se debe privilegiar tanto la prudencia y la
audacia, algo que aparentemente es contradictorio pero sin duda es un área de
oportunidad, el asumir el riesgo es desarrollar habilidades, olfatear el
peligro y desarrollar una estrategia.
Recato el elemento de influencia del apartado dos, asumir riesgos de
manera individual podría pensarse como suicidio, rescato la idea del escritor
argentino Germán Oesterheld
autor de la historieta El Eternauta …El
Eternauta el protagonismo siempre recae en un grupo de
personas, más grande o más pequeño, conformando un «héroe en grupo» al que
considera más valioso que el clásico héroe individual que triunfa sin ayuda de
otros… No necesitamos héroes, cristos, o mártires,
necesitamos conciencia de las necesidades de cambio.
[1] Entiéndase por industria a la aplicación de trabajo humano a la
transformación de materias primas hasta hacerlas útiles para la satisfacción de
necesidades.


.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario