martes, 18 de febrero de 2014

De Saskia Sassen. El neoliberalismo y el nuevo orden (autogestión, neoliberalismo y autoridad).


Mi aportación en este medio versa sobre la lectura de Saskia Sassen. Y esta sencilla reflexión quizás pueda ofrecer elementos que abonen al tratamiento de la autogestión, neoliberalismo y autoridad.

Es preciso referir que hay que entender el modelo neoliberal no como una parte novedosa o mejor dicho, como resulta de los movimientos históricos sociales; en sí, el neoliberalismo es un fenómeno cultural y económico antiguo, previo incluso a la época en la que Sassen precisa como estructuras medievales.

La autora acota la autoridad en el tránsito de las estructuras medievales hacia el Estado-Nación y éste como la estructura que sostiene la autoridad; sin embargo, el concepto de autoridad se encuentra sustentado -para la autora- en un límite de región.

En sí, la autoridad adquiere una significación que le otorga el espacio-territorio y éste es el escenario por excelencia de las políticas trasnacionales. Así es como define la autora la lucha de poder, la negociación y el manejo político en el plano nacional. Aquí es en donde se elaboran las normas jurídicas y las políticas de des-nacionalizadoras.

En el marco de la autogestión, el ensamblaje de estos téminos remite a una simple cuestión: el ejercicio de los derechos ciudadanos versus la jurisdicción estatal. Sean entendidos estos derechos ciudadanos no como la libertad de ejercer la autogestión, sino como la urgente necesidad de ejercerla, pues entre estas inserciones, hay amplio margen de diferencia.
En esta discusión, la distribución del derecho a contar con las necesidades sociales satisfechas conlleva a contemplar el derecho de la autogestión como un asunto evolucionado, esto es, de ser la autogestión un asunto contestatario, se ha consolidado como un asunto de urgente intervención sobre los asuntos inacabados de la jurisdicción estatal.

El nuevo orden espacio-temporal de los dominios institucionales surge cuando se localiza la relación entre el sistema y la representación; luego entonces me surgen algunas interrogantes:
¿Se encuentran bien representados los ciudadanos?
¿Puede considerarse la autogestión como una parte de la representación?
¿Es la autogestión un ejercicio obligado al que tienen que acceder los ciudadanos de manera organizada? ¿Forma parte la autogestión de un catálogo de derechos al cual se debe acceder?

Es por ello que mi intención es ofrecer algunos elementos a modo de interrogantes para abonar a una reflexión entre la autogestión, el neoliberalismo y la autoridad. Sobre todo por el hecho de que en esta simbiosis, solamente es el Estado el único que puede otorgar los derechos a los ciudadanos, pues no hay derechos sin autoridad. Y en ése sentido es preciso interpretar la autogestión en un tipo de paradoja que se retroalimenta a sí misma, pues un Estado que no satisface de manera deseable las necesidades debe además, de otorgar el derecho y los medios para que los ciudadanos puedan acceder a los medios institucionales en su territorio para auto satisfacerlos.

Dejo esto por aquí, a modo de discusión de la cual, encuentro bastantes hilos para seguir discurriendo en una saga de tiernas aportaciones respecto de esta triada entre autogestión-neoliberalismo y autoridad.

Nan.


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