martes, 18 de marzo de 2014

LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA Y LA PARTICIPACIÓN SOCIAL PODERES Y SECTORES DE INFLUENCIA A PARTIR DE LA MIRADA DE BUTCHER Y RICHARD

LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA Y  LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
PODERES Y SECTORES DE INFLUENCIA
A PARTIR DE LA MIRADA DE BUTCHER Y RICHARD


LOS PODERES DE INFLUENCIA PARA LA PARTICIPACIÓN SOCIAL

Derivado de la lectura de Jacqueline Butcher García-Colín, La Importancia de la Participación Social; me vienen a la mente distintas reflexiones y a modo de resulta, trato de esquematizar las dichosas iluminaciones.
1.      Por años, se ha sostenido la importancia y la influencia de los medios de comunicación en la construcción de la democracia en nuestro país.

La construcción de ciudadanía con relación a la comunicación de masas y los elementos que aportan como nutrimento de las diferentes concepciones de la vida política de los individuos; su influencia y el nivel de penetración ha llevado a consolidar en nuestra democracia en su particular estilo mexicano, a los medios informativos como “el cuarto poder”. Esto es, los medios informativos son considerados como el non plus ultra en nuestro sistema político, dado que se han auto calificado como los portadores de la “verdad” señalando y sentenciando en medida de lo posible y siempre, abanderando el supuesto interés de los ciudadanos; velando por la procuración de una justicia muy a su modo (mediática).

La construcción de la ciudadanía a partir de lo expuesto, obedece evidentemente al acomodamiento de los intereses de los triángulos de hierro; por lo tanto la construcción de ciudadanía se encuentra constreñida a cierto tipo de adoctrinamiento post moderno, guiado y aleccionado; pero desde luego, cuenta con el aval del ciudadano promedio por ciertas deficiencias.

2.      La participación ciudadana, evidentemente queda reducida a un discurso mediático manipulador. Sin embargo, Butcher insiste en afirmar que la participación social se sujeta a una organización activa de los individuos a modo de organizaciones civiles (a modo culminativo), donde en definitiva, la construcción de ciudadanía le viene fundamentada por los valores que le aporta la familia al individuo: el cooperativismo, la condescendencia, etc.

Luego, la participación social es un resultado de un acomodamiento de valores forjados en el más íntimo de los círculos de interacción del individuo: la familia.

La familia por tanto, es un elemento preponderante a considerar en un sistema de ingeniería social.

3.      La transformación social a partir de la colaboración de los individuos colectivizados debe ser forjada en un primer nivel por  la institución familiar; para ello preciso es, focalizar y reconsiderar la importancia institucional de este núcleo, como se adelantaba.


LOS SECTORES DE INFLUENCIA PARA LA PARTICIPACIÓN SOCIAL
De acuerdo a Analiese Richard, la participación ciudadana encontró en nuestro país una modificación sustancial a partir de tres momentos históricos:
1.      Tlatelolco, 1968
2.      La entrada en vigor del tratado de libre comercio y
3.      La alternancia en la administración federal.
Estos momentos históricos han llevado a que en nuestro país se consolide un sector importante de influencia en el desarrollo social, como son los organismos no gubernamentales; aunque es importante considerar la ética del paradigma neoliberal y los organismos internacionales al promover la integración de los menos favorecidos al sistema, esto con el objeto de que a través del desarrollo filantrópico se legitime un modelo de gobierno liberal, otorgando una apertura a la participación ciudadana.
Ni todo es malo, ni todo es bueno, pues los roles que juegan los organismos no gubernamentales producen los cambios que se esperan del sistema; son como infiere Richard, máquinas para crear ciudadanos participativos “integrados al desarrollo”.
De tal suerte que ciertos organismos, forman parte del régimen y sistema político con un objetivo bien definido; lo que a la postre lleva a una reconfiguración del sistema antes conocido como “corporativista”.
La transformación cultural que se ha gestado al interior del país versa en el sentido de un desarrollo social condicionado justamente, por la visión de algunas ONG’S, enfocadas en promover de un primer inicio, la participación electoral y los derechos humanos.  Por ello, y considerándose como sectores con alto poder de penetración a partir de la coyunturas sociales, son el medio adecuado para el aprovechamiento a través de las prebendas electorales.
Es cuestionable el ejercicio y trascendencia de algunas organizaciones o colectivos; es necesario hacer una extracción de los elementos dignos de análisis para diagnosticar el rol en nuestra sociedad.


¿PARTICIPACIÓN SOCIAL IDEAL?
Con una orientación Weberiana, los tipos ideales de la participación ciudadana tendrían que versar sobre una base de acción participativa nutrida de valores, a través de la institución fundamental para ello, la familia. Con una valoración de inicio subjetiva, el tipo ideal de la acción individual y su capacidad de influencia debe resguardar los intereses individuales y encontrar identificación y equilibrio con los del colectivo.
Paradójicamente, el sistema de primer orden formativo y conservador como la familia tendría que encontrar un modo armónico de convivencia ideológica dentro de un modelo de tinte liberal; los valores son un sistema de formación, generador de elementos de acción indefectiblemente.
Dichos valores tendrían que discurrir sobre:
1.      El interés del individuo acerca del bienestar individual y de la comunidad
2.      La capacidad de mantenerse informado a través de diversas fuentes
3.      Capacidad de discriminar entre colectivos con verdadera incidencia social y de tener una participación coactiva y
4.      La importancia de contar con un criterio fundamentado.
Lo anterior además de considerar los elementos que propone Butcher.
De tal suerte que se tendría un modelo de ciudadano políticamente activo en el sentido de incidencia incluso en la elaboración y diseño de políticas para un desarrollo social no manipulado, proactivo y constante.

Finalmente, la ética del paradigma neoliberal encontraría una transformación incluso a nivel cultural: reformulada y revolucionada en una democracia como la nuestra, a la mexicana.

Nan.

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